Los recuerdos de mi niñez no se van

A medida que nos hacemos adultos, los recuerdos de nuestra infancia comienzan a ganar importancia. Las cosas más simples y que antes no significaban tanto, ahora sí.

Atesoramos esos momentos que compartimos con nuestros seres queridos. Nuestra niñez y toooodo lo que hicimos en esa época que nos moldeó como las personas que somos ahora.




En mi caso, las memorias que tengo de mi infancia siempre, siempre, involucran a mi familia.

Cuando mi mamá se divorció de mi papá fuimos ella y yo solitas, compartíamos todo. Éramos muy felices, a pesar de no tener tantos recursos económicos.

Por parte de mi papá, una familia muy grande, bella y todos con casa en el campo. Nos íbamos para allá los fines de semana, a cantar, hacer comida, hacíamos fogata… Mi familia siempre fue muy bohemia.

Y bueno, esos recuerdos los tengo presente todos los días. Es una alegría muy bonita haber vivido todo eso.

Te interesa: La comunicación es el núcleo de la familia

La importancia de una buena infancia

La infancia determinará en lo que nos convertiremos de adultos.

Por eso, es taaan importante tener buenas bases, tanto en el hogar, como en la educación.

Cuando pensamos en una infancia feliz, lo primero que se nos viene a la cabeza es un hogar lleno de cariño, amor, protección y buenos valores.

Nosotros, como adultos, es importantísimo que les brindemos una buena infancia a nuestros niños. El desarrollo emocional, social y físico tiene un impacto directo en su adultez.

En casa, el cariño y el amor siempre están presentes. Mis niños siguen siendo mis bebés y a veces olvido que ya son todos unos adultos. Pero así somos los padres, jajajaja.

Lee también: La felicidad está justo allí, ¡encuéntrala!

Cuéntenme amigas, ¿ustedes qué recuerdos tienen de su infancia?

Facebook Comments

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Comment moderation is enabled. Your comment may take some time to appear.